domingo, 20 de noviembre de 2016

Prometo

20/11/2016
Cuernavaca, Morelos

PROMETO

¿Qué puedo escribir si no es paz y felicidad? Una buena platica, velada, buscarle el sentido a la vida con amigos nuevos y coincidentes. Hoy en la madrugada regresamos del congreso en Nayarit, fue increíble. Muy buenos amigos, nuevos amigos y un par de desconocidos a quienes les tocamos el corazón. Amo a mi gente y como se da a querer, amo que mis amigos se hagan amigos entre sí, amo a la gente sincera con el prójimo, que puede vivir el momento presente, inmortalizándolo. Coincidencias fortuitas e intencionales. Tanta euforia es peligrosa, ya que al regresar a la realidad de la rutina, el camino es más tortuoso. Pero la salida a este mundo lleno de amor y paz no está lejos, se encuentra en cada domingo, en cada atardecer, en los ojos y abrazos de los amigos y la familia, en la risa de un niño desconocido y en el sonido de una noche cualquiera de lluvia. La vida está ahí siempre, esperando a que voltees a verla. 

Me hice una promesa una vez, bueno me he hecho varias, pero la que quiero recordar ahora es que me prometí siempre estar viva, con todo lo que implica. Nuevamente retomo mis palabras, y una vez más prometo con todo mi corazón y mente mantenerme viva hasta el último suspiro de vida. Prometo nunca olvidar que estoy viva y ser sensible a la vida a mi alrededor. Prometo respetar a cada persona en sus deseos y pensamientos más puros, juzgar esencias y no apariencias. Prometo amar la diversidad y autenticidad de quienes me rodean, y hacerles sentir lo valiosos que son. Prometo ser la mejor amiga que pueda ser, respetar y proteger a mi gente. Prometo ayudar a impulsar los sueños y talentos de la gente que amo, que sean lo mejor que puedan ser. 

Busco identificar a personas así, compatibles con el amor que siento por el mundo, la vida y la humanidad y no dejarlos ir de mi vida. Prometo compartir mi felicidad y también mis tristezas, al igual que frustraciones. Prometo siempre ver a mis amigos de frente, justa al mismo nivel, sin importar el desarrollo personal y profesional que tengamos. Prometo ser sincera conmigo y con quienes me rodean, y disfrutar de los regalos que la vida me da. Prometo estar siempre aquí para mí y para quien me necesite. 



Alhelí Calderón Villarreal

(De regreso de Nayarit, 2016)

viernes, 30 de septiembre de 2016

Perder para ganar

30/09/2016
Cuernavaca, Morelos

PERDER PARA GANAR

La primer regla para ganar es estar siempre listo para perder. Saber que todo puede desmoronarse en cualquier momento, que no somos infalibles a quedarnos solos, a caer de donde sea que nos encontremos. Nos apegamos a las cosas, a las personas y a las situaciones, pero parece que mientras más fuerte es nuestro deseo de quedarnos o de que se queden a nuestro lado, esta realidad se aleja con más ímpetu. Así que tenemos que aprender a perder, y darnos por vencidos, a aceptar la derrota para poder tomar el timón de nuestro rumbo de nuevo. Conocer que la vida es muy bondadosa y te deja disfrutar las cosas cuanto quieras, siempre y cuando estés listo para perderlas.

Pero algo bueno siempre sucede, cuando cerramos los ojos y aceptamos la derrota, esta se aleja y nos muestra un camino nuevo. Tolle habla del dolor, de aceptarlo, de sentirlo y cuando este es bienvenido en ti, ya no te hace daño. Así fue mi fractura, así viví dejarte, y espero así vivir cualquier obstáculo físico o emocional que llegue a mi vida, con tanta paz. Pareciera una broma, tan absurdo como cuando buscas un objeto perdido y lo encuentras justo cuando lo dejas de buscar. No tiene sentido, pero pasa.

Cuando te armas de valor y enfrentas eso que tanto temes, cuando te lanzas, renuncias, aceptas tus limitaciones y fluyes, ese miedo se va. A dónde, ni idea, pero se va. Es una extraña combinación, porque parece que enfrentar algo y darse por vencido fuera lo mismo. Aceptar, ceder, irse o volver, son verbos muy distintos, pero en el fondo, se sienten igual. Si luchas puedes dejar de hacerlo, o viceversa, pero la cuestión es dejar de actuar como sea que lo estuvieras haciendo.

Siempre me ha gustado mi vida, con cada etapa y experiencia, lo disfruto al máximo. Nunca creo que puede haber algo mejor, pero siempre aparece, y ahora soy más dichosa que nunca. Pero al mismo tiempo sé que esto como todo, pasará y estaré ahí esperando lista para comenzar de nuevo cuantas veces sea necesario. Y de verdad no importa, moverse te hace sentir viva, libre, eufórica y al mismo tiempo tranquila. Lo único que necesito en esta vida es saber que siempre puedo ir hacia adelante. No hay adversidad que pueda derribar a quien la prosperidad no logra engañar.

Cuando te das cuenta que siempre puedes perder, es ahí donde intentarlo vale la pena. 

Alhelí Calderón Villarreal

*Escrito en Cuernavaca*

martes, 29 de septiembre de 2015

Guerra fría de las verdades

29 de Septiembre de 2015
Cuernavaca, Morelos

GUERRA FRÍA DE LAS VERDADES

Vivo en una época de desmentiras, donde la verdad alcanza cada vez más de prisa los intentos de esconderla, además de tener cada vez más versiones contextuales. Las redes sociales, investigaciones, internet y proyección de conocimientos en general por cualquier vía, como el caso de los documentales, nos permite conocer nuestro pasado de formas más imparciales, analíticas y constantemente cambiantes. Conocemos las virtudes y logros de los peores villanos y los secretos más turbios de nuestros grandes héroes. Tanto es lo que se puede saber con la información cada vez mas disponible, que al tiempo que reestructuramos y reentendemos nuestra historia, nos damos cuenta de lo que sucede en tiempos muy cercanos y actuales, alcanzándonos constantemente.

Los esfuerzos políticos para sustentar versiones oficiales siempre estuvieron, están y seguirán presentes, sin embargo, en este siglo en particular las reglas han cambiado, y una simple alteración de la verdad ya no es fácil de manejar. Se generan nuevas estrategias mercadológicas, tomando estas un papel de mayor importancia que lo requerido con anterioridad. Qué lástima que esta guerra fría de las verdades no se viva en todos los niveles, y que en este momento aun tengamos personas que de forma involuntaria carezcan de criterio.

De cualquier forma y a pesar de lo que algunos puedan opinar, me fascina esta época, la considero la mejor que pude haber vivido y por nada cambiaría vivir hoy aquí.



Alhelí Calderón Villarreal

(Escrito en una noche cualquiera del siglo XXI)

sábado, 25 de julio de 2015

De que sirve soñar

24 de Julio de 2015
Torreón, Coahuila

DE QUE SIRVE SOÑAR

Originalmente las personas tendemos a soñar, desde la infancia hasta la vida adulta. Imaginamos que hacer si un día nos ganamos la lotería, o incluso de niños o jóvenes podemos imaginar que hacer con "x" cantidad de dinero si un día lo tuviéramos, o que haríamos con nuestro tiempo si no tuviéramos que ir a la escuela o a trabajar, o si entráramos más tarde, si nos pudiéramos desvelar, si no tuviéramos que pedir permiso, si pudiéramos viajar, etc. Esos deseos son típicos en nuestra juventud, o al menos en la mía. Por supuesto el tiempo pasa y esa distancia que nos separan de algunos de los momentos o situaciones de nuestras fantasías, nos alcanzan. Esos momentos claro que no se parecen mucho a lo que soñamos, cuando nos pudimos desvelar, quizás lo que queríamos era dormir más, y cuando tuvimos ese dinero que antes parecía una riqueza, ahora lo gastamos en cuantos inertes gastos desabridos. ¿Pero entonces que pasa con nuestros sueños?, pareciera que son inútiles ingenuidades carentes de sentido, sin embargo no es así.

Cuando soñamos no podemos hacer nuestros sueños realidad, lo mejor que podemos hacer es ponerlos en algún sitio de nuestra memoria.  Pienso en las brechas de las rutinas, brechas donde tenemos las cosas un poco bajo control, brechas de estabilidad, de paz o de inspiración desesperada, dichas brechas son los únicos y precisos momentos donde tenemos que recordar estos sueños fantásticos, sueños llenos de esperanza, justicia, ambición. Solo en estos momentos donde no sabemos que hacer con el tiempo, con el dinero y el espacio podemos darles un sentido a los mismos y a nuestra propia vida recordándolos. Ahí cambiamos de rumbo, aceleramos pasos, incrementamos esfuerzos, reencontramos amistades, limamos asperezas, viajamos, nos reivindicamos con nosotros mismos y hacemos lo que tenemos que hacer para revivir de la rutina. Con ello generamos nuevos deseos que por muy lejos que se encuentren de ser una realidad, un día serán recordados en una brecha de nuestra rutina futura y traídos de vuelta a una realidad de oportunidades. Por esto y solo por esta remota posibilidad, vale la pena soñar, porque si no los olvidamos, un día cuando menos lo pensemos los podríamos hacer realidad.


Alhelí Calderón Villarreal

domingo, 7 de junio de 2015

La ventana

28 de Febrero del 2006
Torreón, Coahuila


LA VENTANA


A través del paisaje, los ojos del mundo observan el entorno, cuando vuelo todo es más fácil y tangible, cuando camino las pequeñeces se vuelven detalles maravillosos a contemplar, el solo flotar me permite degustar olores y sabores mágicos de mi gente y este el mundo de todos, mi mundo.
Observar es más que ver, es entender lo que quizás un mudo quiera decir, es ver fuera de los límites del tiempo y el espacio, pensara como solo un ser humano cualquiera, en un lugar cualquiera, en cualquier época o situación.
Entender el mundo, es entender al niño y al anciano, al hermano y al amante, pero entender el mundo sobre todo es entenderte a ti mismo, ver tu reflejo en aquella ventana que da a la ciudad.



Alhelí Calderón Villarreal 

*Esto es del 2006, no hay mucho que decir*

lunes, 18 de mayo de 2015

El amor

10/04/2015
Torreón, Coahuila


EL AMOR


En múltiples ocasiones nos lo preguntamos, creemos conocerlo, vivirlo, sentirlo, nos dejamos empapar del enamoramiento, de la idolatración de nuestro amor, sin defectos, puro y encantador, pero luego que esa nube pasa, todos sus defectos salen a flote y nos sentimos engañados, confundidos y desilusionados, y así, pasa nuestra juventud, una y otra vez, enamorándonos y desenamorándonos de quien sabe qué cosa que veíamos o creíamos ver.

Buscamos el antifaz perfecto que combine con nuestro atuendo, con nuestro disfraz, buscamos la carátula puesta en otra persona de los colores y plumas que nos gusta ver. Lamentablemente y afortunadamente todo el tiempo podemos cambiarlos, y esa persona que se enamoró de un antifaz, será eternamente desdichada, pues esos se desgastan, se transforman, se cambian por nuevos o solo se dejan rotos. Por otro lado nuestro disfraz también lo podemos cambiar, y quien esté con nosotros por el mismo, tarde o temprano nos abandonará.

Podemos sin embargo, ir por ahí, viendo cuantos colores y formas aparezcan frente a nosotros, creer amar adornos, costuras y lentejuelas, pero si somos lo suficientemente conscientes, podremos ver más allá, y observar los ojos que contienen la esencia de cada cual. Si podemos enamorarnos de esos ojos, no importa cuántas plumas le sobren o le falten a esa persona, puesto que su ser siempre será el mismo al paso del tiempo.

Una vez que podemos traducir cada mirada, ver más allá de las formas, haremos lazos más fuertes de amistad, de fraternidad y finalmente de amor, no de enamoramientos efímeros. Siendo trasparentes así, a nosotros mismos, al mundo y a quienes estén frente a nosotros compartiendo sus días.




Alhelí Calderón Villarreal

*Lo escribí hace algunos meses, no hay mas que decir*

miércoles, 6 de mayo de 2015

De Hitler a Vasconcelos

30/10/2014
Torreón, Coahuila

DE HITLER A VASCONCELOS

Me encuentro en consulta, cubriendo a una amiga. Aprovecho un momento tranquilo para leer mi actual lectura (Mi Lucha, de Hitler) y analizar un poco mi opinión sobre lo leído.
Quise leerlo porque me intriga su forma de pensar. Ya he conocido un poco de su historia personal y como poco a poco un huérfano, obrero, aparentemente normal, con mucha pasión y decisión para defender sus ideas se convirtió en uno de los personajes más siniestros de la historia de la humanidad. Aun no termino el libro, pero de igual manera quiero comentarlo.
Interpreto a una persona que trata de ser congruente con lo que ama y lo quiere defender hasta las últimas consecuencias; con los motivos correctos llego a las conclusiones equivocadas. Si bien es cierto que la democracia deja mucho que desear, el extremo autoritario y el culto a la personalidad superior, es un extremo con grandes márgenes de error. La naturaleza nos enseña que las razas puras no son necesariamente las mejores, incluso nos juegan bromas de mal gusto entre quienes quieren mantener esa pureza. 
Son bien conocidos los trastornos genéticos que se generan de una reproducción con poca variabilidad genética. Realmente nos atrae instintivamente lo distinto a nosotros, es parte de la diversidad natural, buscar y promover las mezclas raciales. Que puedo decir yo al respecto, si mi raza es la mezcla de las 5 razas básicas de la humanidad; mi cultura es la combinación de culturas y tradiciones, creando identidades de otras identidades. Podría ponerme incluso en actitudes retrogradas y hablar del latino como la raza del futuro, como decía José Vasconcelos, la "raza cósmica", la que viene a unificar a la humanidad, y de mi cosecha, la raza creativa, amigable y fraternal. A pesar de que esto suena maravilloso, y nos da un tinte especial, mágico, con un sentido de superioridad, el pensar que tarde o temprano la mezcla latina dominará las ideas y costumbres, ¿no es precisamente esta actitud la que nos ha llevado siglo tras siglo a destruirnos?. Quizás ese es nuestro reto como latinos, el ser humildes, solidarios y respetuosos, cayendo en muchas ocasiones en la pendejez, el llamado malinchismo y sofisticadamente dicho buenos anfitriones, donde siempre recibimos al turista con una sonrisa, los brazos abiertos y los mejores platillos en la mesa. Esta actitud latina nos da buenas impresiones, al tiempo que nos afecta de momento, tenemos mano dura para con los nuestros y mucha tolerancia para con los vecinos. En este momento histórico no sé que tanto nos convienen estas actitudes, pero lo que si estoy segura, es que, tarde o temprano si mantenemos esto como una virtud, como humanos, es algo que ayudará a la convivencia. 

Me gusta ser latina porque hasta de la misma muerte hacemos una fiesta, olvidamos pronto las tragedias, y jamás dejamos a alguien caer sin darle la mano. Pero como me encantaría que creyéramos un poco más en lo que somos, que tuviéramos más confianza, determinación y ambiciones. Solo unos pocos brincan y lo descubren, mientras las envidias los destrozan, a los latinos les gustan las víctimas, ayudar al desprotegido, a los pobres pobres, pero tenemos mucho que aprender sobre solidaridad con el que está creciendo, respeto por lo ajeno cuando se logra algo más. El vivir como pobres porque se piensa como pobres culturalmente, porque pareciera que ser pobre es una virtud, algo digno de presumir, donde todos están a gusto platicando dramas y problemas, pero sin esforzarse de la manera adecuada para resolverlos. Con esfuerzo no me refiero al trabajo, porque vaya que mi gente trabaja muy duro, pero trabaja y trabaja sin ver un rumbo, sin objetivos, solo busca lo necesario para vivir, con metas a corto plazo. Hasta cierto punto esta sería una buena clave para el desenfrenado consumismo, tener solo lo necesario para vivir, pero con un enfoque más filosófico y menos hedonista.

Entonces la cultura latinoamericana que se creó hace 500 años, esa raza tan joven y llena de vida, acomplejada y creativa, aun tiene mucho que aprender de las razas serias, históricas y decididas; y para continuar con las tendencias naturales, seguirse mezclando y mezclando, aprendiendo lo mejor de cada cultura, sin sentirse diferente por ser mezcla. Qué bueno sería tener la calidez latina entre árabes y arios, y que al fin los latinos aprendamos disciplina enfocada en nuestro desarrollo, me encantaría perpetuara la humildad entre culturas, con admiración y respeto para con cada una de ellas. No creo, ni quiero que se sobreponga lo latino, sino que se utilice como una amalgama social, para promover la paz tan deseada siglo tras siglo; que aporte alegría, esperanza, ingenio y la festividad con que cada latino disfruta su día como si fuera el ultimo.




Alhelí Calderón Villarreal 

*Esto lo escribí el año pasado, siempre me ha apasionado y enorgullecido la cultura latinomericana de la que soy parte, al tiempo que reconozco el daño que nos ha hecho esta división de razas a los largo de nuestra historia. *

viernes, 24 de abril de 2015

Medicina y salud en México

  
14/04/2015
Torreón, Coahuila

MEDICINA Y SALUD EN MÉXICO


La medicina se ha vuelto una carrera técnica, con mucha formación, adiestramiento y conocimientos cada vez más especializados. Se privilegia al experto en un sin fin de destrezas y de padecimientos específicos, se busca ser el mejor en una sola cosa; el mejor cirujano de mano, el mejor oftalmólogo en retina, la mejor endocrinóloga en páncreas, y sí, se tiene razón, es mejor para la individualidad, pero no está bien estemos tan polarizados; no está bien para el paciente, para nosotros como gremio médico, ni para la sociedad.

Hace un par de años en una Asamblea de estudiantes de medicina en Santiago de Chile, platicaba con un amigo Colombiano sobre la crisis actual de la medicina global, parafraseando un poco, el hizo una analogía de la salud-medicina comparándola con un árbol, donde el tronco son las materias básicas, de donde salen las ramas de las diversas especialidades, a su vez crecen de ahí subespecialidades; este árbol es cada vez mas alto, más grande y frondoso, pero las raíces no están creciendo al mismo ritmo, si no enraizamos este árbol a la tierra puede colapsar con su propio peso. La raíz de la medicina es la parte social,  la prevención, la educación, la sociología, las políticas en salud y los sistemas de salud; lo que sostiene a nuestra población incluidos nosotros como médicos.

Me gusta estar en quirófano, me encanta suturar, particularmente extraño atender partos como en el internado y el servicio social, reparar desgarros, aspirar neonatos, intubar bebes, drenar abscesos; extraño que los doctores te reten con preguntas y te inciten a estar superándote en lo que sabes, extraño memorizar estándares de oro, criterios, valores normales, entre otras cosas que nos llenan de satisfacción, sentimiento de realización y aumentan nuestro ego. Pero esto no siento que sea lo suficiente en mi particular caso, no me siento tan realizada como mis compañeros, lo que hacemos ayuda, si ayuda a muchas personas, pero veo como esto es un circulo vicioso, donde como médicos solo participamos en la parte técnica, en lo manual, lo puramente biológico e individualizado de nuestros pacientes, alejados en una burbuja de lo que pasa a nuestro alrededor.

El médico privilegia el conocimiento, el estar por encima de los demás respecto al mismo. Mis maestros me enseñaron a amar la medicina, a entender el privilegio y la responsabilidad de tener la vida de otro ser humano en mis manos, sin embargo, siento que nuestro sentido de realización se queda corto, como si no tuviéramos la capacidad de ver a los otros cientos y miles de pacientes que no tuvieron la fortuna de llegar a tiempo a nuestros servicios.

En el gremio se critica la participación social, lo político, se minimiza el trabajo preventivo, se cuestiona con poca o nula iniciativa de su parte. Decir que quiero hacer salud pública se critica como si estuviera renunciando a 7 años de estudios, cuando en el fondo de mi entendimiento de la salud comprendo que esto es lo correcto para mí. Para poder hacer más que corregir la falta de intervenciones sociales, que como médicos no hemos sido capacidades de resolver adecuadamente en mi país.

Buenos clínicos hay bastantes, buenos quirúrgicos también, pero buenos salubristas, ese es un gran problema, no puedo decir que conozco a muchos, muy pocos se dedican a esto con plena intensión. Debemos cambiar el zoom hacia afuera, hacernos más generales, involucrar más materias a la práctica, ser multidisciplinarios, trabajar en equipo, bajarnos del pedestal que nos hicieron creer que era nuestro, para respetar a los colegas dentro y fuera de la medicina, participar para que los hospitales, clínicas y sistemas de salud funcionen como deberían, y no solo lavarnos las manos y ser una víctima más del sistema político, social y económico que nos lleva entre las piernas y nos exhibe frente a los pacientes, responsabilizándonos de sus deficiencias administrativas y logísticas. Si bien, no somos culpables en los hechos, si lo somos en el silencio, pues poco es lo que como gremio hacemos para mejorar nuestros sistema, hacer bien lo que me toca no ha funcionado.

Promover la salud es ver a la población de cerca, con su idiosincrasia, ignorancia, miedos y hábitos, reconociéndonos a nosotros mismos dentro de ella. Yo como médico general de recién egreso, al igual que muchos de mis compañeros que no están en la residencia, no tengo ninguna clase de seguridad social, si en este momento a mi o a cualquiera de ellos nos pasara algún evento desafortunado que necesitáramos atención médica, nuestra mejor aspiración con el dinero que ganamos es el seguro popular, sí es que se cubre lo que requerimos, o alguna clínica privada gastándonos lo poco que pudiéramos haber ahorrado. Un médico sale de la escuela mas grande, sin experiencia laboral, trabajamos en farmacias, hospitales y clínicas privadas, con pequeños contratos en unidades móviles, bancos de sangre, atención de urgencias o como ayudantes en cirugías privadas, en su mayoría sin prestaciones, sin seguridad social, sin acceso a recibir los servicios que prestamos, al menos de manera oficial y legal. Esto nos obliga a querer estar en una institución pública, en empresas grandes, y nuestra mejor opción según nos dijeron es hacer una residencia "garantizando" un mejor estatus, ingresos y seguridad financiera para el futuro.

Ejercemos nuestra carrera con miedo a permanecer en una farmacia, nuestros maestros nos asustaron con eso, y la verdad es que tienen razón, pero sinceramente no deberíamos tener tanto miedo, no deberíamos querer todos ser residentes, todos trabajar en una institución, todos hacer una subespecialidad. Si eso es medicina más de la mitad de nosotros vivirían frustrados en el ejercicio de la profesión y eso a mi pensar no está bien. Nos instruyeron, capacitaron y formaron para ser médicos, tenemos un abanico de posibilidades hacia donde desarrollarnos, residencias, maestrías, doctorados, diplomados, investigación, o simplemente ser plenos, felices y realizados siendo médicos, tal cual nos graduamos, puesto que la mayoría eso será siempre, y no podemos permitir que nuestro gremio viva frustrado, porque son esta mayoría los que sostienen este sistema sanitario en el país, siendo los pilares más importantes.

Tenemos muchos retos en puerta, el manejo social de las adicciones, la promoción de estilos de vida saludables dentro y fuera del personal hospitalario, el acceso a agua potable y alimentos saludables, la higiene, el abuso de antibióticos, los conflictos armados, secuestros y tortura, la contaminación ambiental y la sustentabilidad del medio ambiente, el apego al tratamiento, la falta de cuidados paliativos, y prioritariamente los determinantes sociales en salud, que nos dan índices de salud y enfermedad polarizados en un mismo punto geográfico. Todo esto tiene que ver con nosotros como médicos y muchos otros más. Un buen sistema, con la promoción de una cultura social más solidaria y responsable, más organizada, disciplinada, evaluada y participativa, necesita de nuestra participación y compromiso, a todos los niveles. Podemos entrar al debate e impulsar la salud a la par que enfrentamos a la enfermedad, como un trabajo en equipo, algo que nos vendría bastante bien.


Alhelí Calderón Villarreal

*Este ensayo lo escribí hace poco más de una semana, y con lo sucedido en el pre-registro del ENARM 2015 es una invitación a reflexionar*


domingo, 12 de abril de 2015

Madurar

20/04/2005
Tijuana, Baja California

MADURAR

La juventud avanza y se mueve, nos movemos creyendo que nuestra sola percepción de los sucesos hace que seamos los indicados para cambiar nuestro alrededor. Lo que falla no es la idea de cambiar, y me refiero a esto como una mejoría, lo que falla es nuestra creencia de que la realidad es tan solo la parte que percibimos, la cual, con el paso del tiempo se va modificando por nuestros propios principios de supervivencia. ¿Por qué creemos que podemos todo y luego nos retractamos en los hechos?, suponemos que todo está mal a excepción nuestra o peor aún, aceptamos nuestra responsabilidad y nos conformamos a vivir con ella.

Los temas controversiales no se cambian de manera drástica, ni con un héroe, es un proceso complejo; no es lo mismo hacer que decir, muchos dicen o critican al que dice, otros lo hacen y algunos otros lo intentamos, pero aún estamos en proceso de aprendizaje y es más valioso el aprendizaje de esos intentos, que la simple crítica que podamos formular.

Estamos inmersos en líneas que hacen de este conjunto de humanos un lugar razonable donde vivir, ¿necesitamos monarquía para que alguien por encima de un ciudadano común se sienta el elegido de sacarnos adelante?, es un lapso muy difícil, creo que mi parte la he llevado bien, con mucho esfuerzo, quizás no el suficiente para hacer todo lo que quisiera en el tiempo deseado, pero si el que soy capaz de aportar sin volverme loca o caer en la desesperación.

Aún creo, son sólo algunos errores los que se cometen, pero ¿qué tantos aciertos hay?, habrá que balancearlos y comparar el numero de aciertos y errores, que es lo primordial; ahí se define todo. Estamos un tanto contaminados con filosofías hedonistas, que a pesar de que nos mantienen felices aparentemente, nos enseñan a vivir en la basura.

Mi esfuerzo seguirá hacia donde yo camine y lo que recorra, intentare dar a entender mis ideas y el hecho de aprender y no derrotarse, ni perder el espíritu de lucha. Es muy delgada la línea que divide la toma de decisiones, lo que cambia a una sociedad no es una persona especial con una gran vida que se dice altruista y quiere la paz mundial, el real cambio lo hacemos todos diariamente al tomar las decisiones que marcan nuestra vida; eso hace crecer o decrecer a una sociedad, si el pueblo no toma la decisión, los políticos y líderes siempre estarán algo aislados de la realidad. El hecho de decidir una carrera erróneamente, un trabajo o que tanto exigir de la vida, nos coloca en la mediocridad o en el éxito, y no me refiero precisamente al económico, este viene agregado y depende de la persona. El evitar afrontar una situación con nuestros peores enemigos, que son nuestros miedos y conflictos emocionales, el no confrontarnos a nosotros mismos, nos coloca en el papel de cobardes y nos obliga a aceptar lo mínimo.

Las riendas de muchas vidas están por ahí, buscando un titiritero que las tome y les dé un sentido; a alguien que los complazca y los haga felices. Mientras se exigen cosas superficiales y efímeras, se pierde la esencia de nuestra existencia y nos convertimos en unos desconocidos, librándonos de toda culpa y acusando a los demás de nuestras terribles decisiones. Las riendas están ahí, listas para ser tomadas, no pensando en el aquí y el ahora solamente, sino en el mañana, ¿qué quiero ser o hacer?, y enfocar nuestros esfuerzos para lograrlo.

Aún somos libres, pero le tememos a la libertad. Los talentos y capacidades humanas no han sido explotadas al máximo, queda mucho por hacer, la pereza y el miedo invaden nuestros deseos e ímpetu. Los jóvenes debemos entender los errores, sus causas y los porqués, para que al llegar a dichas circunstancias donde normalmente se hace algo que una vez criticamos, podamos tener prevista una respuesta; que esas circunstancias no queden a la intemperie de lo improvisto, ir delante y aprender de las experiencias ajenas y de nuestros propios errores.

Sacrificio no es sinónimo de mejoría, ni de superación, ni siquiera va de la mano con progreso; me parece que es una idea errónea el demostrar aprecio o lealtad con sacrificio, ya que si una causa te convence, lo referente a la misma se convierte en un placer, el cual se disfruta constantemente, por tanto, el sacrificio esta hecho por el sentimiento de culpa que nos evita el disfrutar algo que sentimos no merecerlo.

La madurez no mata los sueños, ni la imaginación; tan solo los deja esperando en una recepción a que el adulto tome la decisión de atenderlos o tan solo ignorar su presencia en nuestras vidas. Nunca dejamos de soñar, dejamos de creer en ellos y de desarrollarlos; a algunos les dan fuerzas, para otros es solo un juego de niños, para mí es lo que mueve al mundo. Solo falta complementar un sueño con lo concreto y real, buscar un punto intermedio donde se pueda realizar siendo tolerantes a la adaptación, siempre y cuando no se pierda la esencia del mismo.

Hay algunas cosas que son mentiras, que por más falsas que sean, necesitamos creerlas para tener fuerza y seguir luchando por lo que queremos; no todo lo real deja algo, ni necesitamos saberlo, existen muchas realidades dependiendo de la percepción, hay algo crudo y algo bello; no podemos ignorar ninguna de las dos, por más por encima que esté una de la otra. El mundo se sigue moviendo y la pasión por el mismo nos lleva a acelerar mentes e ideas, para cuidar los aspectos esenciales de nuestra vida como seres humanos.


Alhelí Calderón Villarreal

*Esto lo escribí hace 10 años, a mis 17, es una forma de recordar y evaluar la evolución de mis ideas*

domingo, 5 de abril de 2015

Reflexiones de Tolle

01/03/2015
Torreón, Coahuila


REFLEXION DE TOLLE


Acabo de terminar "El Poder del Ahora", libro de Eckhart Tolle. No tengo palabras para describir lo espectacular de la decodificación de la vida que se plasma en este libro, es un puente entre la espiritualidad agnóstica, científica y religiosa, con una armonía imposible de no captar. Es una amalgama de todo lo que ha tratado de describir la vida misma y su dicha, llamado Alá, Dios, Vida o cualquier otro nombre que quien sea le pueda poner. Todo lo que he creído de la vida desde lo más profundo de mi entendimiento fue descrito por una persona que jamás conoceré.

La energía vital que habita en todos nosotros me ha estado llamando de múltiples maneras, siempre la he escuchado, visto y sentido con atención, pero ahora entiendo que todo se trataba de lo mismo, el mismo nada. Todo lo magnifico de la vida y el universo que me deja perpleja una y otra vez, esa pasión que siento por ayudar a que cada cual sea todo lo que puede ser, cobra un sentido sorpresivamente de unidad. Lo veo en los ojos de las personas, en el sorbo de un vaso de agua pura, en un atardecer en la playa, en un orgasmo con mi ser amado unido a mí, en el viento en mis manos, en un beso de amor infinito, al observar las nubes desde un avión, al escuchar el orgullo de una cultura distante, saborear gustos exquisitos al paladar, el arte de una película y sus simbolismos, la unión social en una manifestación armónica, el canto de un ave, el olor de una flor, la capacidad de reaccionar con escalofríos a los sentimientos y pensamientos de los demás, el olor de la piel del hombre que amo, el sol quemando mi piel, el agua tibia sobre mi cráneo, los pies descalzos en el pasto, un llanto de felicidad, un abrazo de amistad,  la majestuosidad de un caballo, la dignidad de un toro, todo lo bello de la vida, que está ahí como un regalo en cada instante, cada momento, lleno de plenitud, belleza, energía, donde unos sentidos abiertos pueden inmortalizar el momento.

Lo siento como una preparación, es una sensación que en diferentes escalas he tenido en las ultimas décadas, pero últimamente se ha incrementado después de estar ausente por un tiempo. Desconocidos me dan mensajes de triunfo y recordatorios de vida, al igual que personas cercanas me hablan de la conciencia y camino. Cómo no tener presente este tema, si viéndote a los ojos sin titubear te lo dicen una y otra vez, como si fuera un mensaje directo y conciso. Vida espero no defraudarte y hacer con mi parte lo mejor para la armonía vital que necesitamos preservar en esta tierra.


Alhelí Calderón Villarreal

*Esto lo escribí hace 1 mes, al terminar de leer uno de los mejores libros he leído. Donde se habla de las cosas que realmente valen la pena tener presentes*