lunes, 18 de mayo de 2015

El amor

10/04/2015
Torreón, Coahuila


EL AMOR


En múltiples ocasiones nos lo preguntamos, creemos conocerlo, vivirlo, sentirlo, nos dejamos empapar del enamoramiento, de la idolatración de nuestro amor, sin defectos, puro y encantador, pero luego que esa nube pasa, todos sus defectos salen a flote y nos sentimos engañados, confundidos y desilusionados, y así, pasa nuestra juventud, una y otra vez, enamorándonos y desenamorándonos de quien sabe qué cosa que veíamos o creíamos ver.

Buscamos el antifaz perfecto que combine con nuestro atuendo, con nuestro disfraz, buscamos la carátula puesta en otra persona de los colores y plumas que nos gusta ver. Lamentablemente y afortunadamente todo el tiempo podemos cambiarlos, y esa persona que se enamoró de un antifaz, será eternamente desdichada, pues esos se desgastan, se transforman, se cambian por nuevos o solo se dejan rotos. Por otro lado nuestro disfraz también lo podemos cambiar, y quien esté con nosotros por el mismo, tarde o temprano nos abandonará.

Podemos sin embargo, ir por ahí, viendo cuantos colores y formas aparezcan frente a nosotros, creer amar adornos, costuras y lentejuelas, pero si somos lo suficientemente conscientes, podremos ver más allá, y observar los ojos que contienen la esencia de cada cual. Si podemos enamorarnos de esos ojos, no importa cuántas plumas le sobren o le falten a esa persona, puesto que su ser siempre será el mismo al paso del tiempo.

Una vez que podemos traducir cada mirada, ver más allá de las formas, haremos lazos más fuertes de amistad, de fraternidad y finalmente de amor, no de enamoramientos efímeros. Siendo trasparentes así, a nosotros mismos, al mundo y a quienes estén frente a nosotros compartiendo sus días.




Alhelí Calderón Villarreal

*Lo escribí hace algunos meses, no hay mas que decir*

miércoles, 6 de mayo de 2015

De Hitler a Vasconcelos

30/10/2014
Torreón, Coahuila

DE HITLER A VASCONCELOS

Me encuentro en consulta, cubriendo a una amiga. Aprovecho un momento tranquilo para leer mi actual lectura (Mi Lucha, de Hitler) y analizar un poco mi opinión sobre lo leído.
Quise leerlo porque me intriga su forma de pensar. Ya he conocido un poco de su historia personal y como poco a poco un huérfano, obrero, aparentemente normal, con mucha pasión y decisión para defender sus ideas se convirtió en uno de los personajes más siniestros de la historia de la humanidad. Aun no termino el libro, pero de igual manera quiero comentarlo.
Interpreto a una persona que trata de ser congruente con lo que ama y lo quiere defender hasta las últimas consecuencias; con los motivos correctos llego a las conclusiones equivocadas. Si bien es cierto que la democracia deja mucho que desear, el extremo autoritario y el culto a la personalidad superior, es un extremo con grandes márgenes de error. La naturaleza nos enseña que las razas puras no son necesariamente las mejores, incluso nos juegan bromas de mal gusto entre quienes quieren mantener esa pureza. 
Son bien conocidos los trastornos genéticos que se generan de una reproducción con poca variabilidad genética. Realmente nos atrae instintivamente lo distinto a nosotros, es parte de la diversidad natural, buscar y promover las mezclas raciales. Que puedo decir yo al respecto, si mi raza es la mezcla de las 5 razas básicas de la humanidad; mi cultura es la combinación de culturas y tradiciones, creando identidades de otras identidades. Podría ponerme incluso en actitudes retrogradas y hablar del latino como la raza del futuro, como decía José Vasconcelos, la "raza cósmica", la que viene a unificar a la humanidad, y de mi cosecha, la raza creativa, amigable y fraternal. A pesar de que esto suena maravilloso, y nos da un tinte especial, mágico, con un sentido de superioridad, el pensar que tarde o temprano la mezcla latina dominará las ideas y costumbres, ¿no es precisamente esta actitud la que nos ha llevado siglo tras siglo a destruirnos?. Quizás ese es nuestro reto como latinos, el ser humildes, solidarios y respetuosos, cayendo en muchas ocasiones en la pendejez, el llamado malinchismo y sofisticadamente dicho buenos anfitriones, donde siempre recibimos al turista con una sonrisa, los brazos abiertos y los mejores platillos en la mesa. Esta actitud latina nos da buenas impresiones, al tiempo que nos afecta de momento, tenemos mano dura para con los nuestros y mucha tolerancia para con los vecinos. En este momento histórico no sé que tanto nos convienen estas actitudes, pero lo que si estoy segura, es que, tarde o temprano si mantenemos esto como una virtud, como humanos, es algo que ayudará a la convivencia. 

Me gusta ser latina porque hasta de la misma muerte hacemos una fiesta, olvidamos pronto las tragedias, y jamás dejamos a alguien caer sin darle la mano. Pero como me encantaría que creyéramos un poco más en lo que somos, que tuviéramos más confianza, determinación y ambiciones. Solo unos pocos brincan y lo descubren, mientras las envidias los destrozan, a los latinos les gustan las víctimas, ayudar al desprotegido, a los pobres pobres, pero tenemos mucho que aprender sobre solidaridad con el que está creciendo, respeto por lo ajeno cuando se logra algo más. El vivir como pobres porque se piensa como pobres culturalmente, porque pareciera que ser pobre es una virtud, algo digno de presumir, donde todos están a gusto platicando dramas y problemas, pero sin esforzarse de la manera adecuada para resolverlos. Con esfuerzo no me refiero al trabajo, porque vaya que mi gente trabaja muy duro, pero trabaja y trabaja sin ver un rumbo, sin objetivos, solo busca lo necesario para vivir, con metas a corto plazo. Hasta cierto punto esta sería una buena clave para el desenfrenado consumismo, tener solo lo necesario para vivir, pero con un enfoque más filosófico y menos hedonista.

Entonces la cultura latinoamericana que se creó hace 500 años, esa raza tan joven y llena de vida, acomplejada y creativa, aun tiene mucho que aprender de las razas serias, históricas y decididas; y para continuar con las tendencias naturales, seguirse mezclando y mezclando, aprendiendo lo mejor de cada cultura, sin sentirse diferente por ser mezcla. Qué bueno sería tener la calidez latina entre árabes y arios, y que al fin los latinos aprendamos disciplina enfocada en nuestro desarrollo, me encantaría perpetuara la humildad entre culturas, con admiración y respeto para con cada una de ellas. No creo, ni quiero que se sobreponga lo latino, sino que se utilice como una amalgama social, para promover la paz tan deseada siglo tras siglo; que aporte alegría, esperanza, ingenio y la festividad con que cada latino disfruta su día como si fuera el ultimo.




Alhelí Calderón Villarreal 

*Esto lo escribí el año pasado, siempre me ha apasionado y enorgullecido la cultura latinomericana de la que soy parte, al tiempo que reconozco el daño que nos ha hecho esta división de razas a los largo de nuestra historia. *