20/04/2005
Tijuana, Baja California
MADURAR
La
juventud avanza y se mueve, nos movemos creyendo que nuestra sola percepción de
los sucesos hace que seamos los indicados para cambiar nuestro alrededor. Lo
que falla no es la idea de cambiar, y me refiero a esto como una mejoría, lo
que falla es nuestra creencia de que la realidad es tan solo la parte que
percibimos, la cual, con el paso del tiempo se va modificando por nuestros
propios principios de supervivencia. ¿Por qué creemos que podemos todo y luego
nos retractamos en los hechos?, suponemos que todo está mal a excepción nuestra
o peor aún, aceptamos nuestra responsabilidad y nos conformamos a vivir con
ella.
Los
temas controversiales no se cambian de manera drástica, ni con un héroe, es un
proceso complejo; no es lo mismo hacer que decir, muchos dicen o
critican al que dice, otros lo hacen y algunos otros lo intentamos, pero aún
estamos en proceso de aprendizaje y es más valioso el aprendizaje de esos
intentos, que la simple crítica que podamos formular.
Estamos
inmersos en líneas que hacen de este conjunto de humanos un lugar razonable
donde vivir, ¿necesitamos monarquía para que alguien por
encima de un ciudadano común se sienta el elegido de sacarnos adelante?, es un
lapso muy difícil, creo que mi parte la he llevado bien, con mucho esfuerzo,
quizás no el suficiente para hacer todo lo que quisiera en el tiempo deseado,
pero si el que soy capaz de aportar sin volverme loca o caer en la
desesperación.
Aún
creo, son sólo algunos errores los que se cometen, pero ¿qué tantos aciertos
hay?, habrá que balancearlos y comparar el numero de aciertos y errores, que es
lo primordial; ahí se define todo. Estamos un tanto contaminados con filosofías hedonistas, que a pesar de que nos mantienen felices aparentemente, nos enseñan
a vivir en la basura.
Mi
esfuerzo seguirá hacia donde yo camine y lo que recorra, intentare dar a
entender mis ideas y el hecho de aprender y no derrotarse, ni perder el
espíritu de lucha. Es muy delgada la línea que divide la toma de decisiones, lo
que cambia a una sociedad no es una persona especial con una gran vida que se
dice altruista y quiere la paz mundial, el real cambio lo hacemos todos
diariamente al tomar las decisiones que marcan nuestra vida; eso hace crecer o
decrecer a una sociedad, si el pueblo no toma la decisión, los políticos y líderes
siempre estarán algo aislados de la realidad. El hecho de decidir una carrera erróneamente,
un trabajo o que tanto exigir de la vida, nos coloca en la mediocridad o en el éxito,
y no me refiero precisamente al económico, este viene agregado y depende de la
persona. El evitar afrontar una situación con nuestros peores enemigos, que son
nuestros miedos y conflictos emocionales, el no confrontarnos a nosotros
mismos, nos coloca en el papel de cobardes y nos obliga a aceptar lo mínimo.
Las
riendas de muchas vidas están por ahí, buscando un titiritero que las tome y
les dé un sentido; a alguien que los complazca y los haga felices. Mientras se
exigen cosas superficiales y efímeras, se pierde la esencia de nuestra
existencia y nos convertimos en unos desconocidos, librándonos de toda culpa y
acusando a los demás de nuestras terribles decisiones. Las riendas están ahí,
listas para ser tomadas, no pensando en el aquí y el ahora solamente, sino en
el mañana, ¿qué quiero ser o hacer?, y enfocar nuestros esfuerzos para
lograrlo.
Aún
somos libres, pero le tememos a la libertad. Los talentos y
capacidades humanas no han sido explotadas al máximo, queda mucho por hacer, la
pereza y el miedo invaden nuestros deseos e ímpetu. Los jóvenes debemos
entender los errores, sus causas y los porqués, para que al llegar a dichas
circunstancias donde normalmente se hace algo que una vez criticamos, podamos
tener prevista una respuesta; que esas circunstancias no queden a la intemperie
de lo improvisto, ir delante y aprender de las experiencias ajenas y de
nuestros propios errores.
Sacrificio
no es sinónimo de mejoría, ni de superación, ni siquiera va de la mano con
progreso; me parece que es una idea errónea el demostrar aprecio o lealtad con
sacrificio, ya que si una causa te convence, lo referente a la misma se
convierte en un placer, el cual se disfruta constantemente, por tanto, el
sacrificio esta hecho por el sentimiento de culpa que nos evita el disfrutar
algo que sentimos no merecerlo.
La
madurez no mata los sueños, ni la imaginación; tan solo los deja esperando en
una recepción a que el adulto tome la decisión de atenderlos o tan solo ignorar
su presencia en nuestras vidas. Nunca dejamos de soñar, dejamos de creer en
ellos y de desarrollarlos; a algunos les dan fuerzas, para otros es solo un
juego de niños, para mí es lo que mueve al mundo. Solo
falta complementar un sueño con lo concreto y real, buscar un punto intermedio
donde se pueda realizar siendo tolerantes a la adaptación, siempre y cuando no
se pierda la esencia del mismo.
Hay
algunas cosas que son mentiras, que por más falsas que sean, necesitamos
creerlas para tener fuerza y seguir luchando por lo que queremos; no todo lo
real deja algo, ni necesitamos saberlo, existen muchas realidades dependiendo
de la percepción, hay algo crudo y algo bello; no podemos ignorar ninguna de las
dos, por más por encima que esté una de la otra. El
mundo se sigue moviendo y la pasión por el mismo nos lleva a acelerar mentes e
ideas, para cuidar los aspectos esenciales de nuestra vida como seres humanos.
Alhelí Calderón Villarreal
*Esto lo escribí hace 10 años, a mis 17, es una forma de recordar y evaluar la evolución de mis ideas*
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