domingo, 20 de noviembre de 2016

Prometo

20/11/2016
Cuernavaca, Morelos

PROMETO

¿Qué puedo escribir si no es paz y felicidad? Una buena platica, velada, buscarle el sentido a la vida con amigos nuevos y coincidentes. Hoy en la madrugada regresamos del congreso en Nayarit, fue increíble. Muy buenos amigos, nuevos amigos y un par de desconocidos a quienes les tocamos el corazón. Amo a mi gente y como se da a querer, amo que mis amigos se hagan amigos entre sí, amo a la gente sincera con el prójimo, que puede vivir el momento presente, inmortalizándolo. Coincidencias fortuitas e intencionales. Tanta euforia es peligrosa, ya que al regresar a la realidad de la rutina, el camino es más tortuoso. Pero la salida a este mundo lleno de amor y paz no está lejos, se encuentra en cada domingo, en cada atardecer, en los ojos y abrazos de los amigos y la familia, en la risa de un niño desconocido y en el sonido de una noche cualquiera de lluvia. La vida está ahí siempre, esperando a que voltees a verla. 

Me hice una promesa una vez, bueno me he hecho varias, pero la que quiero recordar ahora es que me prometí siempre estar viva, con todo lo que implica. Nuevamente retomo mis palabras, y una vez más prometo con todo mi corazón y mente mantenerme viva hasta el último suspiro de vida. Prometo nunca olvidar que estoy viva y ser sensible a la vida a mi alrededor. Prometo respetar a cada persona en sus deseos y pensamientos más puros, juzgar esencias y no apariencias. Prometo amar la diversidad y autenticidad de quienes me rodean, y hacerles sentir lo valiosos que son. Prometo ser la mejor amiga que pueda ser, respetar y proteger a mi gente. Prometo ayudar a impulsar los sueños y talentos de la gente que amo, que sean lo mejor que puedan ser. 

Busco identificar a personas así, compatibles con el amor que siento por el mundo, la vida y la humanidad y no dejarlos ir de mi vida. Prometo compartir mi felicidad y también mis tristezas, al igual que frustraciones. Prometo siempre ver a mis amigos de frente, justa al mismo nivel, sin importar el desarrollo personal y profesional que tengamos. Prometo ser sincera conmigo y con quienes me rodean, y disfrutar de los regalos que la vida me da. Prometo estar siempre aquí para mí y para quien me necesite. 



Alhelí Calderón Villarreal

(De regreso de Nayarit, 2016)

viernes, 30 de septiembre de 2016

Perder para ganar

30/09/2016
Cuernavaca, Morelos

PERDER PARA GANAR

La primer regla para ganar es estar siempre listo para perder. Saber que todo puede desmoronarse en cualquier momento, que no somos infalibles a quedarnos solos, a caer de donde sea que nos encontremos. Nos apegamos a las cosas, a las personas y a las situaciones, pero parece que mientras más fuerte es nuestro deseo de quedarnos o de que se queden a nuestro lado, esta realidad se aleja con más ímpetu. Así que tenemos que aprender a perder, y darnos por vencidos, a aceptar la derrota para poder tomar el timón de nuestro rumbo de nuevo. Conocer que la vida es muy bondadosa y te deja disfrutar las cosas cuanto quieras, siempre y cuando estés listo para perderlas.

Pero algo bueno siempre sucede, cuando cerramos los ojos y aceptamos la derrota, esta se aleja y nos muestra un camino nuevo. Tolle habla del dolor, de aceptarlo, de sentirlo y cuando este es bienvenido en ti, ya no te hace daño. Así fue mi fractura, así viví dejarte, y espero así vivir cualquier obstáculo físico o emocional que llegue a mi vida, con tanta paz. Pareciera una broma, tan absurdo como cuando buscas un objeto perdido y lo encuentras justo cuando lo dejas de buscar. No tiene sentido, pero pasa.

Cuando te armas de valor y enfrentas eso que tanto temes, cuando te lanzas, renuncias, aceptas tus limitaciones y fluyes, ese miedo se va. A dónde, ni idea, pero se va. Es una extraña combinación, porque parece que enfrentar algo y darse por vencido fuera lo mismo. Aceptar, ceder, irse o volver, son verbos muy distintos, pero en el fondo, se sienten igual. Si luchas puedes dejar de hacerlo, o viceversa, pero la cuestión es dejar de actuar como sea que lo estuvieras haciendo.

Siempre me ha gustado mi vida, con cada etapa y experiencia, lo disfruto al máximo. Nunca creo que puede haber algo mejor, pero siempre aparece, y ahora soy más dichosa que nunca. Pero al mismo tiempo sé que esto como todo, pasará y estaré ahí esperando lista para comenzar de nuevo cuantas veces sea necesario. Y de verdad no importa, moverse te hace sentir viva, libre, eufórica y al mismo tiempo tranquila. Lo único que necesito en esta vida es saber que siempre puedo ir hacia adelante. No hay adversidad que pueda derribar a quien la prosperidad no logra engañar.

Cuando te das cuenta que siempre puedes perder, es ahí donde intentarlo vale la pena. 

Alhelí Calderón Villarreal

*Escrito en Cuernavaca*