sábado, 25 de julio de 2015

De que sirve soñar

24 de Julio de 2015
Torreón, Coahuila

DE QUE SIRVE SOÑAR

Originalmente las personas tendemos a soñar, desde la infancia hasta la vida adulta. Imaginamos que hacer si un día nos ganamos la lotería, o incluso de niños o jóvenes podemos imaginar que hacer con "x" cantidad de dinero si un día lo tuviéramos, o que haríamos con nuestro tiempo si no tuviéramos que ir a la escuela o a trabajar, o si entráramos más tarde, si nos pudiéramos desvelar, si no tuviéramos que pedir permiso, si pudiéramos viajar, etc. Esos deseos son típicos en nuestra juventud, o al menos en la mía. Por supuesto el tiempo pasa y esa distancia que nos separan de algunos de los momentos o situaciones de nuestras fantasías, nos alcanzan. Esos momentos claro que no se parecen mucho a lo que soñamos, cuando nos pudimos desvelar, quizás lo que queríamos era dormir más, y cuando tuvimos ese dinero que antes parecía una riqueza, ahora lo gastamos en cuantos inertes gastos desabridos. ¿Pero entonces que pasa con nuestros sueños?, pareciera que son inútiles ingenuidades carentes de sentido, sin embargo no es así.

Cuando soñamos no podemos hacer nuestros sueños realidad, lo mejor que podemos hacer es ponerlos en algún sitio de nuestra memoria.  Pienso en las brechas de las rutinas, brechas donde tenemos las cosas un poco bajo control, brechas de estabilidad, de paz o de inspiración desesperada, dichas brechas son los únicos y precisos momentos donde tenemos que recordar estos sueños fantásticos, sueños llenos de esperanza, justicia, ambición. Solo en estos momentos donde no sabemos que hacer con el tiempo, con el dinero y el espacio podemos darles un sentido a los mismos y a nuestra propia vida recordándolos. Ahí cambiamos de rumbo, aceleramos pasos, incrementamos esfuerzos, reencontramos amistades, limamos asperezas, viajamos, nos reivindicamos con nosotros mismos y hacemos lo que tenemos que hacer para revivir de la rutina. Con ello generamos nuevos deseos que por muy lejos que se encuentren de ser una realidad, un día serán recordados en una brecha de nuestra rutina futura y traídos de vuelta a una realidad de oportunidades. Por esto y solo por esta remota posibilidad, vale la pena soñar, porque si no los olvidamos, un día cuando menos lo pensemos los podríamos hacer realidad.


Alhelí Calderón Villarreal