viernes, 24 de abril de 2015

Medicina y salud en México

  
14/04/2015
Torreón, Coahuila

MEDICINA Y SALUD EN MÉXICO


La medicina se ha vuelto una carrera técnica, con mucha formación, adiestramiento y conocimientos cada vez más especializados. Se privilegia al experto en un sin fin de destrezas y de padecimientos específicos, se busca ser el mejor en una sola cosa; el mejor cirujano de mano, el mejor oftalmólogo en retina, la mejor endocrinóloga en páncreas, y sí, se tiene razón, es mejor para la individualidad, pero no está bien estemos tan polarizados; no está bien para el paciente, para nosotros como gremio médico, ni para la sociedad.

Hace un par de años en una Asamblea de estudiantes de medicina en Santiago de Chile, platicaba con un amigo Colombiano sobre la crisis actual de la medicina global, parafraseando un poco, el hizo una analogía de la salud-medicina comparándola con un árbol, donde el tronco son las materias básicas, de donde salen las ramas de las diversas especialidades, a su vez crecen de ahí subespecialidades; este árbol es cada vez mas alto, más grande y frondoso, pero las raíces no están creciendo al mismo ritmo, si no enraizamos este árbol a la tierra puede colapsar con su propio peso. La raíz de la medicina es la parte social,  la prevención, la educación, la sociología, las políticas en salud y los sistemas de salud; lo que sostiene a nuestra población incluidos nosotros como médicos.

Me gusta estar en quirófano, me encanta suturar, particularmente extraño atender partos como en el internado y el servicio social, reparar desgarros, aspirar neonatos, intubar bebes, drenar abscesos; extraño que los doctores te reten con preguntas y te inciten a estar superándote en lo que sabes, extraño memorizar estándares de oro, criterios, valores normales, entre otras cosas que nos llenan de satisfacción, sentimiento de realización y aumentan nuestro ego. Pero esto no siento que sea lo suficiente en mi particular caso, no me siento tan realizada como mis compañeros, lo que hacemos ayuda, si ayuda a muchas personas, pero veo como esto es un circulo vicioso, donde como médicos solo participamos en la parte técnica, en lo manual, lo puramente biológico e individualizado de nuestros pacientes, alejados en una burbuja de lo que pasa a nuestro alrededor.

El médico privilegia el conocimiento, el estar por encima de los demás respecto al mismo. Mis maestros me enseñaron a amar la medicina, a entender el privilegio y la responsabilidad de tener la vida de otro ser humano en mis manos, sin embargo, siento que nuestro sentido de realización se queda corto, como si no tuviéramos la capacidad de ver a los otros cientos y miles de pacientes que no tuvieron la fortuna de llegar a tiempo a nuestros servicios.

En el gremio se critica la participación social, lo político, se minimiza el trabajo preventivo, se cuestiona con poca o nula iniciativa de su parte. Decir que quiero hacer salud pública se critica como si estuviera renunciando a 7 años de estudios, cuando en el fondo de mi entendimiento de la salud comprendo que esto es lo correcto para mí. Para poder hacer más que corregir la falta de intervenciones sociales, que como médicos no hemos sido capacidades de resolver adecuadamente en mi país.

Buenos clínicos hay bastantes, buenos quirúrgicos también, pero buenos salubristas, ese es un gran problema, no puedo decir que conozco a muchos, muy pocos se dedican a esto con plena intensión. Debemos cambiar el zoom hacia afuera, hacernos más generales, involucrar más materias a la práctica, ser multidisciplinarios, trabajar en equipo, bajarnos del pedestal que nos hicieron creer que era nuestro, para respetar a los colegas dentro y fuera de la medicina, participar para que los hospitales, clínicas y sistemas de salud funcionen como deberían, y no solo lavarnos las manos y ser una víctima más del sistema político, social y económico que nos lleva entre las piernas y nos exhibe frente a los pacientes, responsabilizándonos de sus deficiencias administrativas y logísticas. Si bien, no somos culpables en los hechos, si lo somos en el silencio, pues poco es lo que como gremio hacemos para mejorar nuestros sistema, hacer bien lo que me toca no ha funcionado.

Promover la salud es ver a la población de cerca, con su idiosincrasia, ignorancia, miedos y hábitos, reconociéndonos a nosotros mismos dentro de ella. Yo como médico general de recién egreso, al igual que muchos de mis compañeros que no están en la residencia, no tengo ninguna clase de seguridad social, si en este momento a mi o a cualquiera de ellos nos pasara algún evento desafortunado que necesitáramos atención médica, nuestra mejor aspiración con el dinero que ganamos es el seguro popular, sí es que se cubre lo que requerimos, o alguna clínica privada gastándonos lo poco que pudiéramos haber ahorrado. Un médico sale de la escuela mas grande, sin experiencia laboral, trabajamos en farmacias, hospitales y clínicas privadas, con pequeños contratos en unidades móviles, bancos de sangre, atención de urgencias o como ayudantes en cirugías privadas, en su mayoría sin prestaciones, sin seguridad social, sin acceso a recibir los servicios que prestamos, al menos de manera oficial y legal. Esto nos obliga a querer estar en una institución pública, en empresas grandes, y nuestra mejor opción según nos dijeron es hacer una residencia "garantizando" un mejor estatus, ingresos y seguridad financiera para el futuro.

Ejercemos nuestra carrera con miedo a permanecer en una farmacia, nuestros maestros nos asustaron con eso, y la verdad es que tienen razón, pero sinceramente no deberíamos tener tanto miedo, no deberíamos querer todos ser residentes, todos trabajar en una institución, todos hacer una subespecialidad. Si eso es medicina más de la mitad de nosotros vivirían frustrados en el ejercicio de la profesión y eso a mi pensar no está bien. Nos instruyeron, capacitaron y formaron para ser médicos, tenemos un abanico de posibilidades hacia donde desarrollarnos, residencias, maestrías, doctorados, diplomados, investigación, o simplemente ser plenos, felices y realizados siendo médicos, tal cual nos graduamos, puesto que la mayoría eso será siempre, y no podemos permitir que nuestro gremio viva frustrado, porque son esta mayoría los que sostienen este sistema sanitario en el país, siendo los pilares más importantes.

Tenemos muchos retos en puerta, el manejo social de las adicciones, la promoción de estilos de vida saludables dentro y fuera del personal hospitalario, el acceso a agua potable y alimentos saludables, la higiene, el abuso de antibióticos, los conflictos armados, secuestros y tortura, la contaminación ambiental y la sustentabilidad del medio ambiente, el apego al tratamiento, la falta de cuidados paliativos, y prioritariamente los determinantes sociales en salud, que nos dan índices de salud y enfermedad polarizados en un mismo punto geográfico. Todo esto tiene que ver con nosotros como médicos y muchos otros más. Un buen sistema, con la promoción de una cultura social más solidaria y responsable, más organizada, disciplinada, evaluada y participativa, necesita de nuestra participación y compromiso, a todos los niveles. Podemos entrar al debate e impulsar la salud a la par que enfrentamos a la enfermedad, como un trabajo en equipo, algo que nos vendría bastante bien.


Alhelí Calderón Villarreal

*Este ensayo lo escribí hace poco más de una semana, y con lo sucedido en el pre-registro del ENARM 2015 es una invitación a reflexionar*


domingo, 12 de abril de 2015

Madurar

20/04/2005
Tijuana, Baja California

MADURAR

La juventud avanza y se mueve, nos movemos creyendo que nuestra sola percepción de los sucesos hace que seamos los indicados para cambiar nuestro alrededor. Lo que falla no es la idea de cambiar, y me refiero a esto como una mejoría, lo que falla es nuestra creencia de que la realidad es tan solo la parte que percibimos, la cual, con el paso del tiempo se va modificando por nuestros propios principios de supervivencia. ¿Por qué creemos que podemos todo y luego nos retractamos en los hechos?, suponemos que todo está mal a excepción nuestra o peor aún, aceptamos nuestra responsabilidad y nos conformamos a vivir con ella.

Los temas controversiales no se cambian de manera drástica, ni con un héroe, es un proceso complejo; no es lo mismo hacer que decir, muchos dicen o critican al que dice, otros lo hacen y algunos otros lo intentamos, pero aún estamos en proceso de aprendizaje y es más valioso el aprendizaje de esos intentos, que la simple crítica que podamos formular.

Estamos inmersos en líneas que hacen de este conjunto de humanos un lugar razonable donde vivir, ¿necesitamos monarquía para que alguien por encima de un ciudadano común se sienta el elegido de sacarnos adelante?, es un lapso muy difícil, creo que mi parte la he llevado bien, con mucho esfuerzo, quizás no el suficiente para hacer todo lo que quisiera en el tiempo deseado, pero si el que soy capaz de aportar sin volverme loca o caer en la desesperación.

Aún creo, son sólo algunos errores los que se cometen, pero ¿qué tantos aciertos hay?, habrá que balancearlos y comparar el numero de aciertos y errores, que es lo primordial; ahí se define todo. Estamos un tanto contaminados con filosofías hedonistas, que a pesar de que nos mantienen felices aparentemente, nos enseñan a vivir en la basura.

Mi esfuerzo seguirá hacia donde yo camine y lo que recorra, intentare dar a entender mis ideas y el hecho de aprender y no derrotarse, ni perder el espíritu de lucha. Es muy delgada la línea que divide la toma de decisiones, lo que cambia a una sociedad no es una persona especial con una gran vida que se dice altruista y quiere la paz mundial, el real cambio lo hacemos todos diariamente al tomar las decisiones que marcan nuestra vida; eso hace crecer o decrecer a una sociedad, si el pueblo no toma la decisión, los políticos y líderes siempre estarán algo aislados de la realidad. El hecho de decidir una carrera erróneamente, un trabajo o que tanto exigir de la vida, nos coloca en la mediocridad o en el éxito, y no me refiero precisamente al económico, este viene agregado y depende de la persona. El evitar afrontar una situación con nuestros peores enemigos, que son nuestros miedos y conflictos emocionales, el no confrontarnos a nosotros mismos, nos coloca en el papel de cobardes y nos obliga a aceptar lo mínimo.

Las riendas de muchas vidas están por ahí, buscando un titiritero que las tome y les dé un sentido; a alguien que los complazca y los haga felices. Mientras se exigen cosas superficiales y efímeras, se pierde la esencia de nuestra existencia y nos convertimos en unos desconocidos, librándonos de toda culpa y acusando a los demás de nuestras terribles decisiones. Las riendas están ahí, listas para ser tomadas, no pensando en el aquí y el ahora solamente, sino en el mañana, ¿qué quiero ser o hacer?, y enfocar nuestros esfuerzos para lograrlo.

Aún somos libres, pero le tememos a la libertad. Los talentos y capacidades humanas no han sido explotadas al máximo, queda mucho por hacer, la pereza y el miedo invaden nuestros deseos e ímpetu. Los jóvenes debemos entender los errores, sus causas y los porqués, para que al llegar a dichas circunstancias donde normalmente se hace algo que una vez criticamos, podamos tener prevista una respuesta; que esas circunstancias no queden a la intemperie de lo improvisto, ir delante y aprender de las experiencias ajenas y de nuestros propios errores.

Sacrificio no es sinónimo de mejoría, ni de superación, ni siquiera va de la mano con progreso; me parece que es una idea errónea el demostrar aprecio o lealtad con sacrificio, ya que si una causa te convence, lo referente a la misma se convierte en un placer, el cual se disfruta constantemente, por tanto, el sacrificio esta hecho por el sentimiento de culpa que nos evita el disfrutar algo que sentimos no merecerlo.

La madurez no mata los sueños, ni la imaginación; tan solo los deja esperando en una recepción a que el adulto tome la decisión de atenderlos o tan solo ignorar su presencia en nuestras vidas. Nunca dejamos de soñar, dejamos de creer en ellos y de desarrollarlos; a algunos les dan fuerzas, para otros es solo un juego de niños, para mí es lo que mueve al mundo. Solo falta complementar un sueño con lo concreto y real, buscar un punto intermedio donde se pueda realizar siendo tolerantes a la adaptación, siempre y cuando no se pierda la esencia del mismo.

Hay algunas cosas que son mentiras, que por más falsas que sean, necesitamos creerlas para tener fuerza y seguir luchando por lo que queremos; no todo lo real deja algo, ni necesitamos saberlo, existen muchas realidades dependiendo de la percepción, hay algo crudo y algo bello; no podemos ignorar ninguna de las dos, por más por encima que esté una de la otra. El mundo se sigue moviendo y la pasión por el mismo nos lleva a acelerar mentes e ideas, para cuidar los aspectos esenciales de nuestra vida como seres humanos.


Alhelí Calderón Villarreal

*Esto lo escribí hace 10 años, a mis 17, es una forma de recordar y evaluar la evolución de mis ideas*

domingo, 5 de abril de 2015

Reflexiones de Tolle

01/03/2015
Torreón, Coahuila


REFLEXION DE TOLLE


Acabo de terminar "El Poder del Ahora", libro de Eckhart Tolle. No tengo palabras para describir lo espectacular de la decodificación de la vida que se plasma en este libro, es un puente entre la espiritualidad agnóstica, científica y religiosa, con una armonía imposible de no captar. Es una amalgama de todo lo que ha tratado de describir la vida misma y su dicha, llamado Alá, Dios, Vida o cualquier otro nombre que quien sea le pueda poner. Todo lo que he creído de la vida desde lo más profundo de mi entendimiento fue descrito por una persona que jamás conoceré.

La energía vital que habita en todos nosotros me ha estado llamando de múltiples maneras, siempre la he escuchado, visto y sentido con atención, pero ahora entiendo que todo se trataba de lo mismo, el mismo nada. Todo lo magnifico de la vida y el universo que me deja perpleja una y otra vez, esa pasión que siento por ayudar a que cada cual sea todo lo que puede ser, cobra un sentido sorpresivamente de unidad. Lo veo en los ojos de las personas, en el sorbo de un vaso de agua pura, en un atardecer en la playa, en un orgasmo con mi ser amado unido a mí, en el viento en mis manos, en un beso de amor infinito, al observar las nubes desde un avión, al escuchar el orgullo de una cultura distante, saborear gustos exquisitos al paladar, el arte de una película y sus simbolismos, la unión social en una manifestación armónica, el canto de un ave, el olor de una flor, la capacidad de reaccionar con escalofríos a los sentimientos y pensamientos de los demás, el olor de la piel del hombre que amo, el sol quemando mi piel, el agua tibia sobre mi cráneo, los pies descalzos en el pasto, un llanto de felicidad, un abrazo de amistad,  la majestuosidad de un caballo, la dignidad de un toro, todo lo bello de la vida, que está ahí como un regalo en cada instante, cada momento, lleno de plenitud, belleza, energía, donde unos sentidos abiertos pueden inmortalizar el momento.

Lo siento como una preparación, es una sensación que en diferentes escalas he tenido en las ultimas décadas, pero últimamente se ha incrementado después de estar ausente por un tiempo. Desconocidos me dan mensajes de triunfo y recordatorios de vida, al igual que personas cercanas me hablan de la conciencia y camino. Cómo no tener presente este tema, si viéndote a los ojos sin titubear te lo dicen una y otra vez, como si fuera un mensaje directo y conciso. Vida espero no defraudarte y hacer con mi parte lo mejor para la armonía vital que necesitamos preservar en esta tierra.


Alhelí Calderón Villarreal

*Esto lo escribí hace 1 mes, al terminar de leer uno de los mejores libros he leído. Donde se habla de las cosas que realmente valen la pena tener presentes*