14/04/2015
Torreón, Coahuila
MEDICINA Y SALUD EN MÉXICO
La medicina se ha vuelto una carrera técnica,
con mucha formación, adiestramiento y conocimientos cada vez más
especializados. Se privilegia al experto en un sin fin de destrezas y de
padecimientos específicos, se busca ser el mejor en una sola cosa; el mejor
cirujano de mano, el mejor oftalmólogo en retina, la mejor endocrinóloga en páncreas,
y sí, se tiene razón, es mejor para la individualidad, pero no está bien estemos tan
polarizados; no está bien para el paciente, para nosotros como gremio médico,
ni para la sociedad.
Hace un par de años en una Asamblea de
estudiantes de medicina en Santiago de Chile, platicaba con un amigo
Colombiano sobre la crisis actual de la medicina global, parafraseando un poco,
el hizo una analogía de la salud-medicina comparándola con un árbol, donde el
tronco son las materias básicas, de donde salen las ramas de las diversas
especialidades, a su vez crecen de ahí subespecialidades; este árbol es cada
vez mas alto, más grande y frondoso, pero las raíces no están creciendo al
mismo ritmo, si no enraizamos este árbol a la tierra puede colapsar con su
propio peso. La raíz de la medicina es la parte social, la prevención, la educación, la sociología,
las políticas en salud y los sistemas de salud; lo que sostiene a nuestra
población incluidos nosotros como médicos.
Me gusta estar en quirófano, me encanta suturar,
particularmente extraño atender partos como en el internado y el servicio
social, reparar desgarros, aspirar neonatos, intubar bebes, drenar abscesos;
extraño que los doctores te reten con preguntas y te inciten a estar superándote
en lo que sabes, extraño memorizar estándares de oro, criterios, valores
normales, entre otras cosas que nos llenan de satisfacción, sentimiento de
realización y aumentan nuestro ego. Pero esto no siento que sea lo suficiente
en mi particular caso, no me siento tan realizada como mis compañeros, lo que
hacemos ayuda, si ayuda a muchas personas, pero veo como esto es un circulo
vicioso, donde como médicos solo participamos en la parte técnica, en lo
manual, lo puramente biológico e individualizado de nuestros pacientes, alejados
en una burbuja de lo que pasa a nuestro alrededor.
El médico privilegia el conocimiento, el estar
por encima de los demás respecto al mismo. Mis maestros me enseñaron a amar la
medicina, a entender el privilegio y la responsabilidad de tener la vida de
otro ser humano en mis manos, sin embargo, siento que nuestro sentido de
realización se queda corto, como si no tuviéramos la capacidad de ver a los
otros cientos y miles de pacientes que no tuvieron la fortuna de llegar a
tiempo a nuestros servicios.
En el gremio se critica la participación
social, lo político, se minimiza el trabajo preventivo, se cuestiona con poca o
nula iniciativa de su parte. Decir que quiero hacer salud pública se critica
como si estuviera renunciando a 7 años de estudios, cuando en el fondo de mi
entendimiento de la salud comprendo que esto es lo correcto para mí. Para poder
hacer más que corregir la falta de intervenciones sociales, que como médicos no
hemos sido capacidades de resolver adecuadamente en mi país.
Buenos clínicos hay bastantes, buenos
quirúrgicos también, pero buenos salubristas, ese es un gran problema, no puedo
decir que conozco a muchos, muy pocos se dedican a esto con plena intensión.
Debemos cambiar el zoom hacia afuera, hacernos más generales, involucrar más
materias a la práctica, ser multidisciplinarios, trabajar en equipo, bajarnos
del pedestal que nos hicieron creer que era nuestro, para respetar a los
colegas dentro y fuera de la medicina, participar para que los hospitales, clínicas
y sistemas de salud funcionen como deberían, y no solo lavarnos las manos y ser
una víctima más del sistema político, social y económico que nos lleva entre
las piernas y nos exhibe frente a los pacientes, responsabilizándonos de sus
deficiencias administrativas y logísticas. Si bien, no somos culpables en los
hechos, si lo somos en el silencio, pues poco es lo que como gremio hacemos
para mejorar nuestros sistema, hacer bien lo que me toca no ha funcionado.
Promover la salud es ver a la población de
cerca, con su idiosincrasia, ignorancia, miedos y hábitos, reconociéndonos a
nosotros mismos dentro de ella. Yo como médico general de recién egreso, al
igual que muchos de mis compañeros que no están en la residencia, no tengo
ninguna clase de seguridad social, si en este momento a mi o a cualquiera de
ellos nos pasara algún evento desafortunado que necesitáramos atención médica,
nuestra mejor aspiración con el dinero que ganamos es el seguro popular, sí es que se cubre lo que requerimos, o alguna clínica privada gastándonos lo poco que pudiéramos haber ahorrado. Un
médico sale de la escuela mas grande, sin experiencia laboral, trabajamos en
farmacias, hospitales y clínicas privadas, con pequeños contratos en unidades móviles,
bancos de sangre, atención de urgencias o como ayudantes en cirugías privadas,
en su mayoría sin prestaciones, sin seguridad social, sin acceso a recibir los
servicios que prestamos, al menos de manera oficial y legal. Esto nos obliga a
querer estar en una institución pública, en empresas grandes, y nuestra mejor opción
según nos dijeron es hacer una residencia "garantizando" un mejor
estatus, ingresos y seguridad financiera para el futuro.
Ejercemos nuestra carrera con miedo a
permanecer en una farmacia, nuestros maestros nos asustaron con eso, y la
verdad es que tienen razón, pero sinceramente no deberíamos tener tanto miedo, no
deberíamos querer todos ser residentes, todos trabajar en una institución,
todos hacer una subespecialidad. Si eso es medicina más de la mitad de nosotros
vivirían frustrados en el ejercicio de la profesión y eso a mi pensar no está
bien. Nos instruyeron, capacitaron y formaron para ser médicos, tenemos un
abanico de posibilidades hacia donde desarrollarnos, residencias, maestrías,
doctorados, diplomados, investigación, o simplemente ser plenos, felices y
realizados siendo médicos, tal cual nos graduamos, puesto que la mayoría eso será
siempre, y no podemos permitir que nuestro gremio viva frustrado, porque son
esta mayoría los que sostienen este sistema sanitario en el país, siendo los
pilares más importantes.
Tenemos muchos retos en puerta, el manejo
social de las adicciones, la promoción de estilos de vida saludables dentro y
fuera del personal hospitalario, el acceso a agua potable y alimentos
saludables, la higiene, el abuso de antibióticos, los conflictos armados,
secuestros y tortura, la contaminación ambiental y la sustentabilidad del medio
ambiente, el apego al tratamiento, la falta de cuidados paliativos, y prioritariamente
los determinantes sociales en salud, que nos dan índices de salud y enfermedad
polarizados en un mismo punto geográfico. Todo esto tiene que ver con nosotros como médicos
y muchos otros más. Un buen sistema, con la promoción de una cultura social
más solidaria y responsable, más organizada, disciplinada, evaluada y
participativa, necesita de nuestra participación y compromiso, a todos los
niveles. Podemos entrar al debate e impulsar la salud a la par que enfrentamos
a la enfermedad, como un trabajo en equipo, algo que nos vendría bastante bien.
Alhelí Calderón Villarreal
*Este ensayo lo escribí hace poco más de una semana, y con lo sucedido en el pre-registro del ENARM 2015 es una invitación a reflexionar*